Del insomnio a Jesus Camp

Ayer, para cortarle una cabeza la Hidra del insomnio, un documental en nueve partes. Combate perdido, lo que quedó fue una bestia incómoda.

Dicen los entendidos que, en el fondo, la fe es asunto de confort espiritual. Que nos hacemos uso de ella como quien saca un paraguas al ver los nubarrones.

Tal vez no es algo nuevo, tal vez ha sido una de las tramas secundarias de la historia, la enloquecida fe, la militante, la que es todo menos sosiego y sonrisas beatíficas.

Tal vez hemos confiado demasiado en la razón. Esperamos mucho de ella. La tolerancia precisa decisiones meditadas, negociaciones con el instinto fanático, concesiones. Tal vez la modalidad más mesurada del espíritu, esa que sin conocer de lógica la invoca a cada rato, sea una más de nuestras anomalías.

Moraleja: la píldora fundamentalista se toma por la mañana.

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