Días así.

De esto:

A esto:

[El encanto no previsto que tiene el sonido en una oficina en proceso de vaciarse, de cerrar por el día. Los pasos se escuchan un poco más firmes, menos compungidos –supongo que por el deber y los pendientes. Y luego de una crecida de ruidos definitivos –cajones cerrados, el último aullido del no-brake, la carcajada y la despedida–, todo se queda más quieto.

No es satisfacción, quizá es sólo que ese constante echarse en cara a uno mismo queda en suspenso: es más fácil cargar con el bulto de saberte oficinista sin atributos que rediman o enaltezcan cuando la oficina está callada de esta forma. ]

A esto:

SIN AUDÍFONOS.

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