Martes

1.

Todo -es decir el día; es decir las horas; es decir lo que sucede; es decir todo esto que pasa- es traducción y fecha límite.

Hijo de un contador con obsesiones diligentes, heredé sólo lo primero y me obsesiono con poner el contador del reloj en reversa, y mirar cuántas horas faltan para que acabe el día, y cuan lejos estoy de la cuota que me he fijado -porque la obsesión se ha desparramado también a eso, a ir fijando cuotas y límites para todo lo que hago, sin mayor propósito ni consecuencia.

Todo, decia, es traducción y fecha límite.

 

2. 

Terminó la temporada de los pingüinos. With a whimper, obviamente.

 

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Jueves

1.

Ando embriagado de triunfo ajeno.

10-3.

Ocho goles sin respuesta.

A pesar de ir perdiendo desde el primer minuto de juego.

Cuatro goles en powerplay.

Llegaban primero a todas las jugadas divididas.

Defendieron con callada solvencia.

Atacaron con descaro

Uno de cada tres tiros fue gol.

Y por fin, Fleury hizo una atajada digna.

 

Diez goles contra tres.

De visitantes.

A ver el viernes.

2.

Ayer, un texto largo de Zadie Smith sobre la atracción del ensayo para los novelistas.

(You might find yourself)

…the comforts of limit or the freedom of irregularity?

Y luego el pasmo ante la cantidad de archivos, de texto, –puro texto– disponible para ser intercambiado, promovido, pero en particular para ser leído: quizá como nunca el texto nos inunda.

3. 

Lo demás es traducción.

Martes

1.

Si fuera poeta, escribiría unos versitos titulados «Los buitres». Quizá iniciaran, si fuera de los que saben escribir versitos, «alrededor de mi giran los buitres de la fecha límite». Todo lo demás en mi hipotético poema sería manotear sin conseguir fijar la expansiva naturaleza de la angustia que una fecha límite induce. Repetiría mucho «los buitres».

Tal vez también intentaria, a través de ese poema, apelar a alguna fuerza natural para extender la fecha límite. Es decir, mediante quejas y variadas metáforas incomodas algo en mí esperaría que la cosa mejore. Como en película. Como en telenovela. No seria, «los buitres», un poema nomás de pura angustia: habría también algo de ilusión y pensamiento mágico.

 

2.

El estado de la serie de los Pingüinos es reflejo fiel del estado de mi ánimo vital: tres partidos abajo, al borde de la eliminación. Mañana, probablemente, termine una temporada ilustre.

 

Jueves

1.

Del partido de ayer, ni hablar.

Pésimo.

Ir ganando tres cero al final del periodo y que te saquen el partido con un gol infame en tiempo extra.

Tres goles antes de veinte mintuos. Y luego cuarenta y tantos minutos de debacle y frustración.

Y después de hacer cosas como esta…

Ni hablar.

2.

Hace rato, una estancia en el laboratorio de la Universidad al que voy de visita. Cuatro horas de deleite que bordeaba lo incomprensible, de nociones en extremo complejas y tirillas de conceptos hipnóticos. Canales iónicos, agonistas e incubadoras para células mutantes.

Paraíso geek.

3.

“Pure driving, pure racing”.

Ayrton Senna, Suzuka qualifying 1989 from Ian Anderson on Vimeo.

Martes

1.

Estoy traduciendo. Ese es el anuncio colgado en la puerta. Esa es la justificación reciente para la dispersión permanente, para la pereza y el deseo de abandonarlo todo: estoy traduciendo.

La traducción, en este caso, está siendo una barra de buffet motorizada: la infinidad de referencias a las que de otra manera no habría llegado, a las que no se me habría ocurrido acceder.

2.

Mañana inician los playoffs en la liga profesional del hockey sobre hielo. Los Pingüinos de Pittsburgh se enfrentan a sus rivales estatales, los Voladores de Filadelfia.

Miércoles

1.

El hotel en el que murió asesinado Martin Luther King Jr. se llamaba Lorraine.

 

2.

Dado que no estoy viajando diariamente en el metro y sigo queriendo sacarle fotos a cosas, ando fotografiando coladeras y publicándolas en mi tumblr. Como si no hubiera suficiente basura en los servidores del mundo…

Martes

1.

No sé si se debe a una cuestión fisiológica, o si tiene más bien que ver con ese diagnóstico médico tan misterioso -el estrés-, o quizá es un asunto de deterioro natural, pero cada vez siento que leo más lento.

En mi lentitud, sigo dándole vueltas a los mismos ensayos de F. Scott Fitzgerald.

Pero los ensayos de F. Scott Fitzgerald admiten una lectura como la mía: deliberada por falta de agilidad.

Entre las joyas, esta:

I saw honest men through moods of suicidal gloom.

2.

Las cuantiosas ejemplificaciones en la vida diaria que puede tener la frase: «Como chivo en cristalería».

3.

El domingo, después de ir ganando dos a cero, los Pingüinos perdieron el partido contra su archirrival interestatal, los Flyers de Filadelfia. Los últimos siete minutos del partido fueron un pandemonio.

Vuelven a jugar este sábado, en el último partido de la temporada. Si todo sigue como hasta ahora, jugarán también en la postemporada, una serie a ganar cuatro de siete partidos. Impaciencia.