Lunes

1.

Después de un día y casi la totalidad del otro ocupado en la preparación y la angustia por la preparación de una entrevista, finalmente, a las once de la noche estaba aventando la mochila y varios enseres del esparcimiento acomodado sobre la cama. Estuve leyendo algunos artículos de revista, entre los que no recuerdo nada memorable, pero en su momento me parecieron entretenidos y quizá productivos. Luego anduve jugando Kingdom Rush. «¡Freedom!»,gritan los refuerzos al apostarse a impedirles el paso a villanos de varia ferocidad y resistencia. Logré pasar al nivel nueve. Luego busqué entre las películas que tenía apuntadas alguna disponible y encontré Indie Game.

Vi el documental completo. Como documental no tiene gran hallazgo. Presenta tres historias, dos compadres programadores/diseñadores y otro camarada, diseñador, todos en el proceso de lanzar sus más recientes apuestas para tomar por asalto el mundo del juego indie de video. Las tramas se desarrollan como se espera, el arco y la tensión está ahí; el ritmo de las tomas varia con precisión. Uno termina de su lado, pues. La forma hace lo suyo.

Más atractivo, quizá, fue la marginalidad familiar de los personajes y sus preocupaciones. Narradores obsesos, ensayistas del Flash y el teclado ergonómico, las preocupaciones detrás del videojuego, hacía mucho que no veia el caso expuesto tan claro y ta inequívoco, son las de la literatura. La interacción, el entretenimiento, la «activación» requerida por parte del «jugador», el diálogo distante entre el programador y los anónimos que se demoran en niveles y tareas, los suculentos espacios, los desafíos, el ritmo (en algún momento uno de los programadores dice algo como «this is more of a stop-and-smell-the-roses kind of game»). Me apeteció mucho ver como el documental salvaba ese pretendido abismo entre el arte y el videojuego con un [pad right+run+jump].

 

2.

El desvelo dejó huella. Causó estragos. Desperté más tarde de lo esperado, pero por fortuna, antes de dormir, -como quien teme a los temblores y sabe pervenir, ejemplificado por unos muy queridos amigos este fin de semana- preparé la mochila para salir sin vacilaciones en el momento requerido. La dejé junto a la puerta. Eso hice cuando desperté y vi lo tarde que era. Todo el camino fui pensando en el vetusto restaurante de pizzas con el que soñé y en querer aprender a programar.

 

3.

Lista de pendientes:

– Aprender a contar cartas en Blackjack

– Ser locutor de radio

– Aprender a programar juegos de video.

 

4. 

Felpa

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s